En mi proceso de toma de decisiones, de desarrollar un proyecto, un curso, una charla o escribir un artículo, invierto días y hasta semanas esperando ese “click” que conecte mis pensamientos y que los haga fluir. A veces ese click se demora, pero cuando llega estoy en los lugares o momentos más insospechados, a las 3:40 de la mañana cuando salto de la cama y me pongo a escribir en el ipad y escucho un susurro de mi esposa que me dice “are you out of your mind…”, a veces en una charla o en medio de la clase, a veces manejando o las más de las veces bajo el agua de la ducha.

Ese proceso de toma de decisiones parece que demora porque quiero controlarlo todo, a veces estoy horas detrás de una pantalla y …nada. Pero cuando lo dejo ir o cuando suelto mi soberbia de controlarlo todo, viene rodeado de humildad.

el año del gatoEs que a veces lo mejor de nuestras vidas pasa en momentos insospechados, donde el entorno y las circunstancias te invitan a dar una vuelta y depende de ti si aceptas ir y cuando lo haces la mayoría de las veces descubres un camino diferente.

Hace muchos años, muchos años empecé a escuchar una canción que no dejo de escuchar, es una de mis “intemporales”, aquellas a las que recurro una y otra vez como a alguno de mis libros y cada vez me muestran un lado diferente o una nueva historia desenredada y oculta que se descubre sólo cuando estas listo, ¿les ha pasado?.

Bueno esta canción es fantástica, y aunque corro el riesgo de meter en sus mentes mi propia versión, me decido a hacerlo porque va en línea con este post.

Cuanta la historia de un hombre de negocios exitoso muy ocupado, que está en medio de un viaje de negocios a un país del lejano oriente, cuando de repente el avión tiene que hacer una parada inesperada.  El tiene que bajar junto con todos los otros pasajeros. Por la noche cerca del hotel se cruza en su camino una mujer muy especial que lo atrae y lo atrapa en un entorno casi mágico. No es consciente del tiempo y a pesar de que sabe que el avión lo va a dejar, toma la decisión de quedarse un tiempo más con ella, en ese país… y está bien… al menos por un tiempo.
No fue su decisión que el avión tuviera que parar, tampoco conocer a esta mujer, pero fue su decisión quedarse con ella y disfrutar juntos ese año especial que de acuerdo al calendario vietnamita era “el año del gato”.

En ninguna otra circunstancia él hubiera tomado una decisión tan apresurada o dejado ir su vida detalladamente planificada, pero a veces te encuentras en medio de momentos especiales en circunstancias insospechadas y como en el surfing hay que decidir si te subes a la ola porque podrías encontrar el “tubo” de tu vida.

Por eso cuando estés en medio de un laberinto sin tener claro donde ir, dato un respiro y camina por donde no has ido antes, conversa con quien no lo has hecho y escucha lo que no has escuchado antes, Año del gato 2es más, complica un poco tu mundo, ponle más ingredientes y seguramente encontraras una perspectiva diferente a la que estabas buscando y luego, seguro ese “click” que buscabas aparecerá, diferente quizás, pero ahí estará.

La canción de la que hablo la escribió Al Stewart y la produjo Alan Parsons en 1976, se llama “The Year of the Cat”, ¿les suena?.  Me encantó la historia y estoy buscando la película el “Halcón Maltes” y “Casablanca” en las cuales se inspiró, luego les cuento.

Me tomé la libertad de traducir las letras y ponerlas como una historia, más abajo está la canción re-masterizada

“En una mañana, como en una película de Bogart
En un país donde puedes retroceder en el tiempo.
Vas paseando en medio de una multitud como Peter Lorre, contemplando un crimen.

Ella sale del sol con un vestido de seda, corriendo como una acuarela bajo la lluvia.
No te molestes en pedir explicaciones, ella solo te dirá que vino al año del gato.

No te dará tiempo para preguntar, mientras entrecruza su brazo con el tuyo,
la sigues hasta que tu sentido de la orientación desaparece por completo.

Al lado del muro de azulejos azules, cerca de los puestos del mercado
hay una puerta escondidas a la que ella te conduce.

Estos días, dice ella, ‘Siento mi vida como un río que fluye a través de mi’
en el año del gato.
¿Porque te mira tan fríamente?, sus ojos brillan como la luna sobre el mar
ella trae incienso y pachouli, y tu la tomas para descubrir que esta esperando en su interior en el año del gato…

Y llega la mañana y aun estas con ella,
el autobús y los turistas se han ido, decidiste perder el vuelo y tienes que quedarte.
Los sonidos del latido del tambor de la noche aun permanecen en el ritmo del día recién nacido. Sabes que en algún momento tendrás que dejarla, pero por ahora te vas a quedar junto a ella en el año del gato.”